Frente a las difíciles y complejas realidades que vive la Iglesia, frente al invierno evangelizador en el que estamos, el Papa Benedicto nos ayuda y mucho, aclarando el juicio sobre la situación actual, mostrando lo que somos y dando aquella razón para comprender y reconocer la raíz de la experiencia cristiana. Y personalmente son palabras que personalmente me ayudan con hondura para saber como afrontar los grandes retos de la Evangelización en nuestros días.
El Santo Padre en confidencia con los Obispos en Portugal les decía: Que los tiempos en que vivimos exigen una nueva fuerza misionera en los cristianos, llamados a formar un laicado maduro, identificado con la Iglesia, solidario con la compleja transformación del mundo. Se necesitan auténticos testigos de Jesucristo, especialmente en aquellos ambientes humanos donde el silencio de la fe es más amplio y profundo: entre los políticos, intelectuales, profesionales de los medios de comunicación, que profesan y promueven una propuesta monocultural, desdeñando la dimensión religiosa y contemplativa de la vida.(….) . Por eso nos pide: mantened viva en el escenario del mundo de hoy la dimensión profética, sin mordazas, porque “la palabra de Dios no está encadenada” ( 2 Timoteo 2,9).
Frente a está situación el Pontífice nos propone: Cuando según la opinión de muchos la fe católica ha dejado de ser patrimonio común de la sociedad, y se la ve a menudo como una semilla acechada y ofuscada por “divinidades” y por los señores de este mundo será muy difícil que la fe llegue a los corazones mediante simples disquisiciones o moralismos, y menos aún a través de genéricas referencias a los valores cristianos. El llamamiento valiente a los principios en su integridad es esencial e indispensable, no obstante, el mero enunciado del mensaje no llega al fondo del corazón de la persona, no toca su libertad, no cambia la vida. Lo que fascina es sobre todo el encuentro con personas creyentes que, por su fe, atraen hacia la gracia de Cristo, dando testimonio de Él.
Sobre los nuevos movimientos y su relación con los Pastores de la Iglesia; el Papa Benedicto nos dice: alguno podría decir “la Iglesia tiene necesidad de grandes corrientes, movimientos y testimonios de santidad….,pero no los hay”, (……….) Os confieso la agradable sorpresa que he tenido al encontrarme con los movimientos y las nuevas comunidades eclesiales. Al observarlos, he tenido la alegría y la gracia de ver cómo, en un momento de fatiga de la Iglesia, en un momento en que se hablaba de “invierno de la Iglesia”, el Espíritu Santo creaba una nueva primavera, (…………). Gracias a los carismas, la radicalidad del Evangelio, el contenido objetivo de la fe, la corriente viva de su tradición se comunicaban de manera persuasiva y son acogidos como experiencia personal, como adhesión libre a todo lo que encierra el misterio de Cristo.(……)Naturalmente, es condición necesaria el que estas nuevas realidades quieran vivir en la Iglesia común. (………..) Quienes viven un carisma particular, han de sentirse fundamentalmente responsables de la comunión, de la fe común de la Iglesia, y deben someterse a la guía de los Pastores. Éstos son quienes han de asegurar la eclesialidad de los movimientos. Los pastores no son sólo personas que ocupan un cargo, sino que ellos mismos son los portadores de carismas, son responsables de la apertura de la Iglesia a la acción del Espíritu Santo. (…………) ungidos por el Espíritu Santo en el sacramento y, por tanto, el sacramento nos asegura también apertura a sus dones.
Y como todo el movimiento de la nueva evangelización incide en la vida concreta del sacerdote como hombre que vive de la fe; el Santo Padre nos dice: Ningún presbítero, por tanto, puede realizar bien su misión de manera aislada e individualista, sino únicamente juntando sus fuerzas con otros presbíteros bajo la dirección de los que presiden la Iglesia. (……….). Esto no quiere decir volver al pasado, ni un simple retorno a los orígenes, sino recuperar el fervor de los orígenes, la alegría del comienzo de la experiencia cristiana, haciéndose acompañar por Cristo como los 2discipulos de Emaús”.
Palabras del Papa en el encuentro con los prelados portugueses en Fátima ( jueves 13 de mayo del 2010).
También son de profunda ayuda las palabras de su homilía en la misa de Pentecostés , en ella nos dijo: “La Iglesia responde a su vocación, de ser signo e instrumento de unidad de todo el género humano sólo si permanece autónoma de todo Estado y de toda cultura particular. Siempre y en todo lugar la Iglesia debe de ser verdaderamente, católica y universal, la casa de todos en la que cada uno se puede volver a encontrar”. el Pontífice destacó la apertura del cristianismo a distintos pueblos de la tierra desde sus orígenes, afirmando que: “El Espíritu Santo implica a hombres y pueblos y, a través de ellos, supera muros y barreras”.
Hablando desde esta autonomía de la Iglesia, nos dijo que el Espíritu Santo es creador de la unidad, y lo dijo con estas palabras: “ El espíritu Santo crea unidad y comprensión”, (…….) y permite a las personas abrirse a la “experiencia de la comunión, que puede implicarlas hasta el punto de hacer de ellas un nuevo organismo, un nuevo sujeto: la Iglesia”.(……..) Éste es el afecto de la obra de Dios: la unidad; por eso la unidad es la señal de reconocimiento, el “tarjeta de visita” de la Iglesia a lo largo de su historia universal”. (……..) 2 Esto no significa que la unidad creada por el espíritu santo sea una especie de igualitarismo. Al contrario, esto sería más bien el modelo de Babel, es decir, la imposición de una cultura de la unidad que podemos definir como “técnica””. (……..) “La Iglesia ya no es prisionera de fronteras políticas, raciales ni culturales; no se puede con los Estados ni con las Federaciones de Estados, porque su unidad es de otro tipo y aspira a travesar todas las fronteras humanas”.
(……..)” El camino de los cristianos y de de las Iglesias particulares debe confrontarse siempre con el de la Iglesia una y católica, y armonizarse con él”
Homilía del Papa, en la misa de Pentecostés 23 de mayo del 2010