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Este artículo nace recordando las palabras del Papa Juan Pablo II al definir la Sábana Santa, que las utilizo para dar título al artículo,; y este es un resumen del artículo del biblista José Miguel García, aparecido en la revista Huella
Un día un tal Secondo Pia el 1898 descubrió que la imagen de la Sábana Santa se comportaba como el negativo fotográfico de la imagen de un crucificado, que el, sorprendido, reconoció como la imagen de la devoción popular de Cristo Crucificado. A partir de este momento nace un estudio científico multidisciplinar sobre el lienzo, la conocida Sábana Santa, conservada y venerada en la catedral de Turín, cubrió un cadáver de un hombre crucificado. Hemos encontrando en este lienzo la prueba arqueológica más impresionante del tormento de una crucifixión, tormentos que son propios de todo crucificado, pero en este lienzo encontramos pruebas de un crucificado que recibió el tormento que coincide a la perfección con el relato de los Evangelios, que nos narran la crucifixión de Jesús el Nazareno. Las singularidades serian:
1)- El crucificado, recibió además el castigo de una flagelación de unos 120 latigazos, castigo que no recibían normalmente los condenados a la crucifixión, porque o recibían un castigo o el otro.
2)- La cabeza del ajusticiado aparece con heridas que pueden ser perfectamente, por herida de espina, cosa que nos verifica que la cabeza del ajusticiado fue ceñida con una corona de espinas; no en forma de aro, sino de casquete, según las coronas orientales.
3)- El rostro del crucificado tiene contusiones en la cara, sobre todo en la mejilla derecha, a causa de un fuerte golpe recibido con un objeto duro. Hay que recordar que el relato de Marcos y Juan, nos recuerdan que Jesús recibió un golpe con un bastón por parte de un servidor del Sumo Sacerdote en el Sanedrín.
4)- Las piernas de este cadáver no están quebradas; tal y como nos dice el relato de los evangelios; sin embargo era usual quebrarlas cuando se quería hacer morir rápidamente al reo.
5)- La sangre que fluyo del corazón del cadáver del lienzo, es la de un muerto; con lo cual concuerda con la conocida lanzada que Jesús recibió en su costado; Juan narra con detalle esta lanzada, de la que dice brotó sangre y suero.
6)- El cadáver de este ajusticiado ha sido sepultado en una tumba particular, en lugar de ser arrojado en una fosa común, como sería lo lógico en un reo.
7)- Sorprende y mucho que el lienzo en el que esta envuelto el cadáver de la Sábana Santa no ha sufrido corrupción, no hay signos de putrefacción en la tela.
8)- Las heridas fruto de los azotes de la parte posterior de los hombros, están aplastadas pero desgarradas, con lo cual concuerda con la narración de los Evangelios que nos dicen que Jesús cargo con la cruz pero a causa de su debilidad por la tortura no pudo llevarla y fue ayudado por el Cirineo, y además en Marcos queda claro que Jesús caminó vestido hasta el calvario. Todo ello nos da razones del porque de estas heridas en la parte posterior de los hombros están aplastadas.
9)- La sangre del hombre de la Sábana Santa, prueba que este reo murió deshidratado, sufriendo una gran sed; hecho que realza mucho el Evangelio de Juan , en el conocido clamor “Tengo Sed”.
10)- La impronta de estas manchas de sangre que contiene un alto porcentaje de bilirrubina, como corresponde a una persona que ha sufrido un tormento atroz, con sangre entera de persona viva y sangre muerta, coma antes hemos señalado de la sangre que brota del costado. Nos ubican frente a un gran misterio, como pudo realizarse esta impronta con manchas que permiten la aritmética de un negativo de tres dimensiones de un crucificado, y las manchas nos indican que el cadáver no sufrió corrupción; con lo cual muchos ven en ello la peculiaridad de la Resurrección.
Joan Hortal