Creo en ti”… es el título de un canto, con unos cuantos años de vida, que sigue pidiendo sin cansarse, un voto de confianza. ¿Por qué no? pienso. ¿Por qué dudamos cuando hemos de confiar alguna cosa a alguien? ¿Por qué creemos más en nuestras propias fuerzas que no en la ayuda que podemos recibir del otro? ... tal vez el tema no está en si creo o no en el otro, sino en si soy capaz de darle una oportunidad a la otra persona.
No somos seres “todopoderosos”, sino que seguimos necesitando el apoyo de los demás. A pesar de los reacios que somos a abrir nuestra propia vida en muchas ocasiones, todos y cada uno estamos necesitados de un gran deseo de comprensión. Para llegar a esta compresión por parte del otro hemos de Conocer, pienso que esta es la clave, el conocimiento del otro. Sino conocemos no podemos amar, pienso que es imposible querer algo o a alguien que es desconocido para nosotros.
De igual forma, sino tenemos información, referencias… no podemos creer, es decir, con otras palabras diría: amar con todas las consecuencias, hasta el final. Creer es tener el deseo de comprender y por supuesto, de amar. Por eso, estoy convencida de que si creemos en las cosas o las personas somos capaces de llegar adonde nos propongamos.
A veces, hemos de dejarnos llevar por el corazón, creer y ponernos en manos de Dios, Él que confía en nosotros sin condiciones y que nos ama sin medida. Pidámosle que nos ayude a creer en Él, que jamás nos ha dejado de lado, en nosotros mismos y en los otros.
Creo en Ti, Señor... pero ayúdame a creer con firmeza.
Espero en ti... pero ayúdame a esperar sin desconfianza.
Te amo Señor...pero ayúdame a confiar más en Ti.
Mi vocación
Sor Gemma Morató
Haití es un país castigado frecuentemente por catástrofes naturales. Ya de por si una nación estigmatizada por la pobreza. Es el país que va a la cola de la renta per capita de América Latina y uno de los más pobres del mundo. Se puede decir que es un estado sin estado.
Este fuerte seísmo ha dejado asolado Port-au-Prince. Se tardarán días en saber cuantos muertos se ha cobrado este terremoto. La muerte aparece en todas partes: entre los escombros, por las aceras. El pánico asoma por todos los rincones. Después del fuerte temblor otros han seguido en una magnitud de 5,9 y 5,5 en la escala de Richter. Por el momento nosotras, Dominicas de la Presentación, sabemos que la escuelita con 400 niños que se construyó con muchos esfuerzos y gracias a la generosidad de varias aportaciones se desplomó por completo. Una hermana estaba en la clase con 20 niños, vio como la tierra se abría y los engullía a todos después el techo se vino abajo. Ella quedó en pie. Físicamente no le ocurrió nada pero está completamente traumatizada sin reaccionar.
Las hermanas trabajan también en dos hospitales, uno de enfermos comunes y otro de niños enfermos de sida y con malformaciones. Los dos se han derrumbado. Las hermanas empezaron a escarbar para buscar supervivientes y rescatar material sanitario. La gente corrió en su ayuda.
La casa de las hermanas ya no existe. Están en la calle con lo puesto. Una de ellas muy atrevida pensó en el sagrario y escurriéndose por una rendija llegó hasta él. Por el momento sabemos que una hermana que estaba en Misa está herida de consideración pero una religiosa de otra congregación que estaba junto a ella murió.
Hay que tener mucho valor para enfrentarse a este espectáculo dantesco. Falta de todo y es urgente que las ayudas lleguen cuanto antes porque las epidemias están ahí.
Tres hermanas nuestras haitianas estaban en una reunión en Medellín (Colombia). Una tiene noticias de sus padres las otras dos no saben nada y no pueden viajar a Port-au-Prince porque los vuelos están cancelados y las comunicaciones telefónicas son muy difíciles o inexistentes. Cuatro hermanas de la comunidad de Santo Domingo han pasado a Haití para colaborar en lo que sea.
El problema es el caos total. No existe organización. Las ayudas llegan a muy pocos en comparación de las ingentes necesidades. El pillaje empieza a campar a sus anchas, el hambre, es tan fuerte como el dolor de haber perdido a los suyos.
Habrá mucho que reconstruir y mucho que consolar... Las ayudas no pueden restringirse en la emergencia de esta catástrofe, sino que deberán perdurar a corto, medio y largo plazo si queremos que este castigado país pueda levantarse de su tremenda situación. Texto: Hna. María Nuria Gaza.