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El Blog inútil

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(el de los diáconos)
Celibato en Oriente

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Celibato en Oriente


Muchos saben que en la Iglesia Católica de rito oriental son admitidos al sacerdocio varones no célibes. Es decir, que hay sacerdotes que son hombres casados y con familia.
No es ninguna novedad. Siempre fue así, desde tiempos apostólicos. Incluso hay muchos sacerdotes y diáconos casados que son venerados en los altares como santos o mártires. Les aconsejo encarecidamente que lean y conozcan al beato Gomidas Kemurgian (cuya fiesta se conmemora el 5 de noviembre). Llevó al cielo a muchas almas. Sus propios hijos fueron testigos de su martirio.
Como el beato Gomidas, hay muchos otros sacerdotes católicos de rito oriental con su esposa, con sus hijos...
Hay una notable excepción, que es muy interesante.
En la Iglesia Católica de rito bizantino, copto, greco-católico, siro-malabar, armenio, etc... hay “curas” casados, pero sólo los monjes pueden ser consagrados obispos.
Sólo llegan a la plenitud del sacerdocio los monjes.
Un sacerdote diocesano, sea célibe o no (esté casado o no), no puede ser ordenado Obispo.
A menudo se hace hincapié en que que el motivo fundamental de esta costumbre es el celibato. Imita mejor a Cristo aquel que vive como Él, con corazón indiviso, “eunuco por el Reino de los Cielos” (Mt 19, 12).
Pero no basta. Esto es un análisis muy simplista.
Los monjes no sólo son célibes. Han hecho voto de pobreza. Le prometen solemnemente a Dios que Él será siempre su única riqueza. Los monjes escogen no tener sueldo, ni pisos, ni coche, ni nada en posesión... Siguen a Cristo pobre imitándole en la austeridad en la comida, en la vestimenta, en la sencillez de sus aposentos. Para ser obispo, se escoge a quienes han vivido este voto con amor durante un largo tiempo.
Los monjes no sólo son célibes. Son pobres... y obedientes. Para ser obispo, en Oriente se escoge a quienes se obligan bajo pecado mortal a obedecer a un superior y han vivido coherentemente este voto. ¿Cómo iban a escoger para obispo a un monje que le cuesta hacer lo que le dicen?

Quiero acabar con lo mejor.
Como dicen los americanos, “last but not least” (lo último pero no lo menos importante):
Esos obispos han sabido vivir bien en comunidad. Sus hermanos están felices a su lado. Durante años estos obispos han sabido cuidar sus hermanos monjes.
No se concibe que se escoja a gobernar toda una diócesis a quien no ha sabido amar a su prójimo en ambiente comunitario, en una vida familiar. Sólo el que es delicado con los demás, sólo el que atrae a los corazones con suavidad, el que no utiliza, el que no murmura, el que te ayuda a ser mejor puede ser buen padre de cientos de almas...
Debe haber excepciones, pero no me imagino que el Papa escoja para obispo a un monje cuyos hermanos se quejan de que no les trata bien.

Creo que hombres casados, esposas, hijos e hijas, diáconos, presbíteros y obispos nos hace bien meditar estas cosas.
No en vano el ritual de la profesión religiosa empieza aludiendo al Cielo. Los monjes son un signo de la vida del cielo, donde Dios lo será todo en todos. Un sólo corazón lleno de Dios, donde todos seremos pobres, obedientes y célibes.

¿Soy pobre de corazón, humilde y obediente, casto sea cual sea mi estado?
¿Qué se dice de mí en cuanto al trato a los demás?

El hipocampo y la santidad

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A los 26 años fue necesario operar a Henry Molaison y extirparle el hipocampo, una fascinante estructura en lo más profundo del cerebro, de forma parecida a un caballito de mar. Henry se despertó bien tras la operación. ...

El celibato visto por un clérigo casado

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... de un diácono permanente


¿Qué piensa un diácono casado del celibato? Que mi vida es una gran exaltación del celibato. Ni en mi casa ni en mi parroquia hace falta explicarlo: todos ven y saben que yo ni siempre estoy, ni estoy con corazón ...

Las monjas que limpiaron el altar en la Sagrada Familia y el Cottolengo

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Las monjas que limpiaron el altar en la Sagrada FamiliaMucha gente no entendió el primer post de este blog sobre "la inutilidad del diaconado". En la Dedicación del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia por parte del Papa (que en ...

Una tarde en el Montseny y el diaconado para carcas  - Capítulo I: "mejor no ayudes en Misa".

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  El domingo fui de excursión al Montseny con otro matrimonio y los respectivos hijos. Un paseo idílico por la montaña, entre tímidos rayos de sol que atravesaban las nubes y las ramas del hayedo, el olor a hojas ...

Provocando que es gerundio

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Vengo de la ordenación de tres “diáconos-para-siempre” en Barcelona (perdonad que no les llame “permanentes”; los tres están casados pero no diré que son “casados permanentes”; tampoco ...

El Blog inútil

(el de los diáconos)

Somos Siervos inútiles (Lc 17, 10).


Los diáconos somos Siervos prescindibles. Por eso este blog es inútil. Nosotros no hacemos falta. Se puede hacer 
todo sin nosotros. Todo se puede hacer sin diáconos. Los blogs, las webs, las parroquias, los obispados, el trabajo de Cáritas, las actividades de las órdenes religiosas... todo funcionaría. Se bautiza, se celebra la misa y se ordenan obispos tranquilamente sin necesidad de diáconos (entendámonos: siempre los hay, pero no con vocación de diácono). 

La Iglesia misma ha funcionado en Occidente sin diáconos durante casi 1000 años (siempre me refiero a diáconos para siempre). 
Perfecto.

Sólo hay un problema. No hay más que un pequeño inconveniente. Sólo uno...

¿Qué hacemos? ¿Lo pensamos? ¿O no vale la pena?
El problema es que Dios se ha inventado el Sagrado Orden del Diaconado. Tenemos algo que nos lo ha dado Dios mismo y nos lo ha puesto delante... ¿Qué hacemos? No se lo ha inventado ningún grupo de presión. Ningún teólogo. Ni siquiera he sido yo. Ha sido Dios. Dios ha querido que existan Iconos de su Hijo Siervo del Padre y del mundo que sigan esta vocación a perpetuidad. En esta vida y en la otra. Tenemos este "problema" entre manos. No basta con que algunos llamados al sacerdocio ejerzan de forma provisional esta misión. Esta voluntad divina debe encarnarse en algunos -quizás pocos, quizás muchos- que responden a la llamada. "¿A dónde vas, obispo, sin tu diácono?" le espetó Lorenzo a Sixto II. Desde antes de ese momento y hasta ahora, Dios quiere esa "cosa" inútil del diácono. Íntimamente unida a su obispo y para servir a todos.

Pero no por eso dejamos de ser inútiles. Que Dios se lo haya inventado no quiere decir que sirvamos de algo. Simplemente queremos empezar este blog así. No servimos para nada. Ni siquiera para lo que me decía alguien en sorna poco antes de mi ordenación: "pues al menos algunos entierros le podrás hacer al párroco".
No servimos para nada.

¿Qué hacemos?